Los niños demuestran gran interés en el tratamiento de temas relacionados con la problemática ambiental y social.
Al abordar los distintos temas, vemos que realizan un gran acopio de información sin realizar de la misma un tratamiento analítico, comprensivo y científico.
Es indudable que los temas del medio ambiente y social son de dominio público y a todos nos interesan, tal vez por ser nosotros mismos partícipes de ese medio y causantes, en la mayoría de los casos, de los problemas que lo aquejan. Y no quedan excluidos de ese “nosotros” los niños, quienes cada vez con más ahínco pugnan por un futuro mejor.
Todo lo que nos preocupa debe ser enseñado y difundido ampliamente.
La educación ambiental apunta a desarrollar un mundo que tome conciencia y se ocupe del medio ambiente y sus problemas. Su objetivo es lograr que todos asumamos actitudes adecuadas, nos motivemos y nos comprometamos a adquirir los conocimientos y las destrezas indispensables para trabajar en forma individual y solidaria.
Se considera de incalculable valor para la investigación la aplicación del método científico: 1ª Reconocimiento del problema 2ª Formulación de hipótesis. 3ª Exposición y Comprobación. 4ª Recopilación de la información. 5ª Conclusiones.
La escuela debe educar acerca del cuidado y la conservación del ambiente, además debe favorecer situaciones que permitan observar e interpretar comportamientos de los seres vivos; los materiales y sus cambios; los fenómenos del mundo físico y los distintos tipos de relaciones humanas.
Es importante, entonces que los niños tengan en la escuela un espacio donde reunirse para observar, identificar, experimentar, medir, registrar, comprobar, discutir acerca de la problemática ambiental y social, y llegar a conclusiones que luego puedan ser volcadas en hechos, acciones en beneficio de la comunidad que los incluye, ya sea escolar o barrial.
Los chicos de 3º grado están aprendiendo cosas sobre las plantas. Nos contaron que plantaron zapallo, poroto, maíz, alpiste, lechuga, manzana, naranja, rayito de sol, alegría de hogar y un arbolito del paraíso. A la tierra la prepararon con yerba y con cáscaras de huevo. Usaron frascos, botellas de plástico, envases de helado, cajones y cáscaras de huevos vacías. Después
transplantaron las plantitas y armaron una huerta en el patio. Les quedó muy bueno.Les mandamos fotos.
